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Marruecos
Horario:
SÁBADO: Sevilla. Cena de Bienvenida
DOMINGO: Sevilla-Algeciras
LUNES: Algeciras-Chefchaouen
MARTES: Chefchaouen-Fez
MIÉRCOLES: Fez Rest Day
JUEVES: Fez-Erfoud
VIERNES: Erfoud-Merzouga Rest Day
SÁBADO: Erfoud-Zagora
DOMINGO: Zagora-Ouarzazate
LUNES: Ouarzazate-Marrakech
MARTES: Marrakech Rest Day
MIÉRCOLES: Marrakech-Rabat
JUEVES: Rabat-Ceuta
VIERNES: Ceuta-Sevilla
SÁBADO: Vuelta a casa.
Pequeños pueblos blancos, ciudades milenarias llenas de monumentos y tradiciones, oasis de color verde brillante, dunas de rojiza arena, montañas nevadas y playas tropicales, todo ello unido por carreteras asfaltadas.
Comenzamos en Sevilla y atravesando por serpenteantes carreteras la increíble sierra de Cádiz viajaremos hasta Algeciras donde tomaremos el barco para cruzar el estrecho de Gibraltar. Aquí el mar Mediterráneo se une con el océano Atlántico y es donde los fenicios situaban las columnas de Hércules. En África y superada la frontera todo cambia. El mundo marroquí envuelve al viajero. Nuestra primera escala es Chefchauen, un pequeño y encantador pueblo encaramado en las montañas del Rif. En nuestra primera noche en Marruecos disfrutaremos de una cena tradicional en un clásico restaurante encalvado en plena medina. Fez cargada de historia y magníficos monumentos, además de una de las medinas más interesantes del reino alauita será nuestra siguiente escala. Más adelante la soprendente cordillera del Atlas ofrece parajes incomparables: bosques de cedros habitados por monos y pintorescos pueblos montañeses que hacen creer al viajero que se encuentra en plenos Alpes suizos. Al descender se sigue el curso del rio Ziz y la garganta en la que se encaja la ruta da la bienvenida al desierto.
El paisaje es, de repente, completamente diferente. Las palmeras de intenso color verde protegen los cultivos. El agua es la vida y los pequeños pueblos de adobe se estiran a lo largo del cauce en busca del magnífico oasis del Tafilalet. Erfoud capital de la región, será nuestra base de operaciones. Un excelente hotel con todas las comodidades nos servirá de punto de partida para conocer los secretos del Sahara, sus dunas y las aldeas bereberes que se apiñan en torno a los pozos de agua ¿ Has visto un amanecer desde las dunas?.
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¿Alguien trató de explicarte como se ven las estrellas en el Sahara? Nadie puede describir con palabras tan sublimes espectáculos, hay que vivirlos. En la siguiente jornada el desierto del Sahara atrapa al viajero. Nada comparable con la sensación de libertad que se tiene al pilotar una moto siguiendo una estrecha cinta asfáltica a través de estos inmensos paisajes desérticos. Sólo los grupos de camellos salvajes y alguna diminuta villa nos recuerdan, de vez en cuando, que no estamos en otro planeta. Pero todo cambia otra vez repentinamente al alcanzar el gran oasis creado por el rio Draa. Al final Zagora y un castillo de adobe del siglo XVI para pasar la noche envuelto entre las leyendas de los toareg, los caballeros del desierto.
¿Te gustan las curvas? Pues prepárate, porque el puerto del Tizi Tichka tiene más de 100 km de virajes continuos, antes de alcanzar Marrakech. La ciudad de Marrakech es una de las metrópolis más míticas de África, donde se funden oriente y occidente, donde los comerciantes ofrecen los más increíbles productos en uno de los mayores bazares del mundo, donde todo es posible. Disfruta del mágico atardecer tomando una taza de té a la menta en la plaza de Djemaa el-Fna y esta ciudad atrapará tu alma para toda la vida. En África siempre se encuentran sorpresas.
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